Elena da Persico

La vida
Conocer a Elena, su historia, su recorrido y la intuición que la movió y la llevó a abrir una nueva vía en la Iglesia significa conocer y comprender el significado de su mirada del mundo y de su historia; una mirada que aún nos interpela, nos invita y nos revela la gracia de una vida moldeada por la contemplación de Dios en condiciones de vida normales, hasta vivir, como Jesús, el servicio por amor.

Las decisiones fundamentales
Es la primavera de 1903: Elena tiene poco menos de 34 años.
Comienza para Elena una etapa de gran significado espiritual, llena de actividad: su pasión por la humanidad y su presencia responsable en el devenir de la historia se expresan en gestos tanto grandes como pequeños.
Elena fundadora de las FRA
Entre 1910 y 1913-1914 aparecen los rasgos de una intuición vocacional, que será la de las FRA. Elena anota, en momentos de oración más intensa o de intimidad eucarística, aspectos relevantes del “proyecto” que se va delineando, preocupada siempre de no decir nada suyo, sino de permanecer como una “espectadora e instrumento de la obra del Señor”.

Los últimos pasos de una vida intensa
Elena vive sus últimos años de su vida estando todavía “en la brecha”, testimoniando, hasta el último, pasión por la historia y por la vida de la Iglesia. Pocos meses antes de morir, exhortando a las mujeres a la participación, con un artículo con título significativo: ¡Todas de pie!





